La biodegradabilidad, tal como el nombre indica, es la capacidad de las sustancias, ya sean naturales o
fabricadas por el hombre, de experimentar un proceso de biodegradación. La biodegradación es la
reducción de una sustancia al tamaño mínimo, moléculas sencillas que no pueden descomponerse más y
que se integran en los ciclos de la naturaleza. Nos referimos especialmente al anhídrido carbónico. En la
fotosíntesis, las plantas absorben anhídrido carbónico de la atmósfera y forman tejidos vegetales. Estas
sustancias se transfieren a la denominada cadena alimentaria, pasan de las plantas a los herbívoros y los
carnívoros y, finalmente, alcanzan la biodegradación a través de los microorganismos, un proceso en el que
las sustancias vuelven a convertirse en anhídrido carbónico. Es decir, se empieza por el aire y se vuelve al
aire.
Los materiales biodegradables fabricados por el hombre se introducen en este ciclo natural y los
microorganismos pueden degradarlos, igual que sucede con las sustancias naturales.